La importancia de la higiene en las relaciones sexuales

La importancia de la higiene en las relaciones sexuales

Cuando queremos tener sexo, solemos darle mucha importancia a nuestro aspecto y nuestra apariencia. Sin embargo, la higiene en las relaciones sexuales es algo que no debemos descuidar. No solo da mala imagen, sino que también crea una situación incómoda difícil de gestionar.

Qué es la higiene

La higiene consiste en el aseo y la limpieza de nuestro cuerpo para eliminar bacterias y evitar la proliferación de enfermedades. Es muy común que cuando se habla de higiene íntima se haga referencia únicamente a la mujer.

Sin embargo, la higiene corporal e íntima es algo que incumbe tanto a hombres como mujeres. Aunque los genitales femeninos son más susceptibles de contraer infecciones, el aseo debe ser el mismo en ambos sexos.

La higiene en las relaciones sexuales no solo es importante para evitar contraer o contagiar enfermedades. Se trata también de respeto hacia la otra persona, ya que encontrarnos con unos genitales poco aseados resulta muy desagradable.

Importancia de la higiene en las relaciones sexuales

La higiene en las relaciones sexuales es de suma importancia. Aunque nuestra sociedad vive demasiado obsesionada con la pulcritud, también es cierto que la buena presencia es muy valorada. También, como dice el dicho, la primera impresión es la que cuenta.

Cuando se trata de nuestra pareja y tenemos más confianza, el margen suele ser mayor. Sin embargo, siempre se recomienda la higiene en las relaciones sexuales para prevenir ciertos problemas en los genitales. Mantener el aseo adecuado evita que se acumule el esmegma. ¿Y que viene a ser esto? Si prestas atención a tus partes íntimas, es probable que hayas visto alguna vez una sustancia blanquecina y espesa que desprende mal olor.

Esta sustancia, sorprendentemente, tiende a acumularse sobre todo en los hombres. Por tanto, también ellos deben atender la limpieza de sus genitales, ya que su presencia, además de resultar incómoda, puede dar lugar a infecciones.

El esmegma viene a ser una secreción natural de nuestro cuerpo. Parece ser que puede actuar como lubricante y facilita la penetración del prepucio en la vagina. En los hombres se acumula, para ser exactos, debajo de la base del glande, y es producido por las glándulas de Tyson.

En el caso de las mujeres, el esmegma se forma entre los labios mayores y menores. Sin embargo, su acumulación no es tan frecuente como en ellos. El problema de no cuidar la higiene en las relaciones sexuales lo encontramos en que el esmegma puede ocasionar infecciones.

La falta de aseo hace que se acumulen también otras sustancias, como restos de orina, piel muerta, grasa, hormonas, células blancas y otras secreciones del pene. Esta combinación es la que genera un olor pestilente, y que además, incluye bacterias que pueden generar infecciones. Por tanto, sobra decir que la higiene en las relaciones sexuales tiene una función protectora.

Consejos para tener una adecuada higiene en las relaciones sexuales

La higiene en las relaciones sexuales no requiere de ningún cuidado extra especial. Simplemente se basa en mantener un mínimo de aseo que elimine los restos de secreciones corporales, el mal olor y, con ello, las bacterias.

Date una ducha diaria

Independientemente de si hemos sudado o no, darse una ducha diaria permite eliminar el sudor que se haya acumulado. Por mucho que nos digan que el olor a sudor nos excita, hay una diferencia entre haber sudado un poco y el llevar 24 horas sin ver el agua.

Cada persona tiene su propio olor corporal, y aunque nos hayamos duchado, se mantiene. Además, el olor a limpio también es muy agradable e incita al contacto físico. Por ello, darse una ducha es básico en la higiene en las relaciones sexuales.

Adecúa la higiene en las relaciones sexuales a las prácticas

En función de lo que tengamos pensado hacer, habrá que adaptar la higiene en las relaciones sexuales. Esto significa que si, por ejemplo, tenemos pensado practicar el sexo anal, la limpieza deberá incluir el recto.

Podemos utilizar un dedo para limpiar el interior del esfínter y así asegurarnos de que eliminamos los restos de heces fecales. A cualquier persona que practique un beso negro le gusta encontrar un ano aseado. Para la penetración, también podemos recurrir a un enema. De esta forma vaciaremos el intestino y podremos mantener relaciones con mayor tranquilidad.

Del mismo modo, para el sexo oral, conviene tener, al menos, nuestras zonas íntimas limpias. Percibir restos de orina o de esmegma no resulta tampoco demasiado agradable. Esto puede ser suficiente para arruinar nuestro encuentro con esa persona, e incluso los posteriores.

Aunque la higiene en las relaciones sexuales no es tan importante como la propia atracción en sí o el respeto, no debemos pasarla por alto.

Evita los excesos

Dicen que los extremos no son buenos, y algo de cierto hay en ello. Si eres mujer, no conviene excederse con la higiene íntima. Las duchas vaginales no son recomendables porque dañan la flora, ni tampoco hay que abusar de jabones o compresas que recojan el flujo vaginal.

Los medios de comunicación parecen insistir en la suciedad de la vagina y en la necesidad de eliminar cualquier olor natural. Sin embargo, la vagina no es una fuente de infecciones ni de mal olor.

Los genitales, tanto los masculinos como los femeninos desprenden su olor particular. Del mismo modo que el aliento de una boca tampoco tiene por qué ser malo. La higiene en las relaciones sexuales es importante, pero no hay que volverse maniáticos de la limpieza. Basta con eliminar los restos de orines y el sudor que se haya acumulado.

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